Con un sentimiento de melancolía, acompañado de la triste melodía de una guitarra que suena a lo lejos en una tarde de lluvia muy fría, esperando paciente una llegada anhelada, esperando ver tu calida sonrisa, esperando poder abrazarte, esperando volver a amarte con la intensidad de mil soles para no volver a verte partir ni en un millón de atardeceres.
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